miércoles, 13 de marzo de 2013

Cuento clásico. "El Príncipe y los pequeños duendecillos"


11.   Personajes

·       - Protagonista: Príncipe alto y hermoso que vive en un precioso y grande castillo en la mitad de un bosque.
·       - Enemigo: Duende muy pequeño de color verde que vive en un mundo paralelo el cual existe debajo de la tierra.
·       - Aliado: Pequeño topo de color marrón que ayuda a todas las personas que caen por accidente al mundo paralelo de los  
          enanitos.

    2.  Cuento

Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho ir a caminar por el bosque para observar los animales, árboles, escuchar el sonido del río… y así desconectar un poco de todo el trabajo que tenía en el castillo.
Una madrugada se despertó porque el ruido del exterior del castillo no lo dejaba dormir. ¡Eran pequeños duendecillos! Estos eran verdes y estaban muy iluminados debido a la luz de la luna. De repente bajó y avisó a todo el personal del castillo y a su hermano Nicolás que dormía en la segunda planta. Salieron al exterior y no había nadie, ni un ruido, ni un animal, nadie.
Todos creían que Carlos, el príncipe alto y hermoso, estaba loco.
A la mañana Carlos salió del castillo y comenzó a gritar:

- salir, salir ahora que os vea

Los animales se asustaban y corrían para sus respectivas casas gritando:

-no nos mates, vete de aquí hombre malo

El príncipe les decía que no quería hacerles daño que solo quería hablar con ellos, aunque los animalitos corrían y corrían.
Al llegar al castillo de vuelta la mayoría del personal se reía de él, murmurando: ¡Ahí va el loco, cada día nos sorprende más! Ya que ha habido veces que se despertaba sonámbulo y decía ¡La guerra ha empezado, a matar! Metiéndose en los cuartos de las personas que dormían en el castillo; otras veces después de almorzar se iba al campo y no volvía hasta muy tarde sin dar ninguna señal de que estaba bien, y así muchas cosas más.
Varios días después de haber estado observando cómo  se comportaban, cómo jugaban, cómo vestían los duendecillos, Carlos decidió involucrarse en esos seres raros para ver que hacían en el ahí y de donde venían.
 Se pintó de verde, se vistió como ellos y al anochecer tras observar que ya estaban jugando salió hacia el bosque. 
De repente todos se pararon, lo miraban muy fijamente ya que a pesar de estar vestido y pintado de su mismo color, la altura los diferenciaban mucho, ellos eran muy bajitos y el alto. Muy rápidamente salieron corriendo hacia un árbol donde todos los duendecillos entraron. Carlos corrió y entró también.

Allí todo parecía maravilloso, estaba bajo la tierra y era un lugar muy colorido,  pequeñito y soleado. Tenían su propia habla, aunque para comunicarse con el príncipe Carlos había uno o dos que hablaban castellano.

-Duendecillo: Hola pequeño ser de la tierra, le decían con voz de pito

-Duendecillo: No queremos hacerte daño pero has entrado en un lugar donde nunca deberías de haber entrado

-Carlos: No me hagáis daño por favor, no quería hacerlo, solo quería saber quiénes sois y que hacéis aquí 

-Duendecillo: Somos duendes que de noche vivimos en la tierra porque aquí en nuestro mundo subterráneo nunca se hace de noche, y subimos para descansar, jugar con demás animales… y ahora que ya sabes esto… nunca podrás salir, nadie puede saber esto.

-Carlos: ¡NOOOOOOO! Por favor, tengo un palacio a mi cargo y no puedo dejarlo sólo

-Duendecillos: jijijiji (Se ríen todos los duendecillos)

Pasada la noche, un pequeño topo aparece y llama a Carlos

-¡Carlos, Carlos! Soy Pepe el topo salvador, ¿Quieres salir de aquí?
Carlos sorprendido lo mira para todos lados y no lo ve,
- ¿Dónde estás señor topo? Decía

-Sácame de aquí por favor

De repente llegan los duendecillos y se lo llevan para almorzar, los cuales comen en una mesa gigante todos juntos.

Tras un largo almuerzo cada duende se va a su pequeña casita verde a dormir la siesta, y Carlos aprovecha para ir donde estaba antes el topo escondido.

-Señor topo donde estas, decía bajito el Príncipe

-Topo: Ven metete por aquí. Rápido

-Duendecillos: ¿Otra vez aquí Pepe? Fuera y no te vuelvas a caer más que te vamos a acabar encerrando y no vas a salir más. Decía un duendecillo enfurecido

Mientras que todos gritaban al topo, este salía rápidamente de ese mundo para ir a tierra y poder salvar a Carlos.

-Carlos: no puedo subir más, decía

-Carlos: El agujero que hay es muy pequeño

-Topo: Venga no tardes que como descubran que estas saliendo harán una sopa con tus nalgas

Llegaron a tierra, Carlos cogió al topo y dándole las gracias saltaba de alegría. 
 El topo se iba poco a poco cuando de repente Carlos lo detuvo, ¡No te vayas pepe! Quiero que te vengas al castillo, allí viviremos y por la tarde pasearemos por el bosque.

El topo sin pensárselo respondió que sí, y hacia el castillo se dirigieron.
Todos lloraban de alegría al verlo entrar, ¿Dónde estabas? ¿Por qué no has venido antes? ¿Quién es ese topo?

Durante un rato les estuvo contando todo lo que le pasó y que el topo que venía con él era el que le había salvado y que de aquí en adelante viviría con ellos.
 
Finalmente el príncipe vivió feliz y contento junto a su familia y a su nuevo amigo Pepe.